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SI ES ECOLÓGICO ES 100% SALUDABLE…

Cuidado con esta afirmación… En este post quiero aclarar que en lo que a productos ecológicos se refiere, «no es siempre oro todo lo que reluce». Hoy voy a centrarme en la alimentación ecológica, porque el tema de la cosmética ecológica, bien merece un post sólo para ella.

Alimentos ecológicos son aquellos que se han obtenido, distribuido y comercializado mediante procesos respetuosos con el medio ambiente

La definición es sencilla, y la clave está en los procesos respetuosos con el medio ambiente. Es un concepto muy amplio, en el que entran muchos factores:

  • en el caso de las frutas y verduras, los cultivos deberán ser libres de pesticidas y plaguicidas químicos.
  • habrá que respetar los ciclos naturales de siembra, maduración y recolección (alimentos de temporada).
  • influirá también el proceso de almacenaje.
  • los medios para transportarlos hasta el consumidor final.
  • para los animales de granja y piscifactoría, es importante la calidad y origen de los piensos y la ausencia de hormonas, anabolizantes o antibióticos.
  • también deben ser animales criados en espacios abiertos, con luz natural y al igual que con las plantas, respetando sus ciclos naturales (por ejemplo la puesta de huevos en el caso de las gallinas).
  • que los animales lleven una vida tranquila, digna y libre de sufrimiento hasta el momento de su sacrificio, también es importante si hablamos de ser «respetuosos con el medio ambiente».

Hasta aquí el tema está bastante claro. Cuando se trata de «materias primas» como carne fresca, verduras y frutas frescas, leche, cereales, legumbres… si es de producción ecológica, estaremos seguros de que se cumplen todas las normas arriba citadas y de que es un producto sostenible y nutricionalmente muy superior a los «no ecológicos».

El problema viene cuando son alimentos procesados (aunque sea mínimamente), como bebidas vegetales, galletas, chocolate, hamburguesas y salchichas vegetales, salsas etc…

Ahí es donde hay que tener cuidado y no meterlo en nuestro carro sin pensar, solamente porque lleva la etiqueta o sello «BIO» o «ECO». En este caso es imprescindible que miremos la etiqueta nutricional, si queremos estar seguros de que es un producto saludable.

PRODUCTOS CON LOS QUE HAY QUE TENER CUIDADO

1. Bebidas vegetales.

Las bebidas vegetales como la de almendra, avena, coco, soja, anacardo etc… no siempre son tan saludables como nos pensamos, porque muchas veces llevan azúcar añadido. Será azúcar integral de caña ecológica, pero no deja de ser azúcar. Así que busca siempre que ponga claramente «sin azúcar añadido» y por si acaso, mira la etiqueta nutricional para cerciorarte.

2. Galletas, bizcochos, magdalenas…

Aquí vuelve a ocurrir lo mismo que con las bebidas vegetales. Es más que probable que estos productos estén elaborados con azúcar (nuevamente azúcar integral ecológica). El resto de los ingredientes serán también bio, al menos en su mayoría (harina, huevos, leche…) pero seguramente será harina de trigo refinada y casi seguro que además llevarán emulgentes y grasas quizá no del todo saludables..

Mi recomendación nuevamente es que mires bien la etiqueta nutricional antes de comprarlos, y si llevan más de 5 ingredientes, o no son ingredientes realmente saludables, opta por hacer la versión casera, esa siempre es la opción ganadora 😉

3. Mermeladas, confituras y compotas

Por definición, la mermelada, sea ecológica o no, está elaborada con un mínimo del 50% de azúcar, así que es bastante difícil encontrar una mermelada «saludable» por muy ecológica que sea.

Es cierto que puedes encontrar algunas elaboradas con sirope de agave en vez de azúcar, pero no por eso podemos considerarlas ya «super sanas» o «light». Es cierto que a mi manera de ver son un poquito mejor, ya que el sirope de agave tiene un índice glucémico mucho más bajito que el azúcar (20 frente a 65 del azúcar), pero igualmente es muy calórico, así que habrá que tomarla con moderación.

De nuevo, mi recomendación es que elabores tu propia mermelada casera y utilices azúcar de coco, de abedul (ojo porque en grandes cantidades puede tener efecto laxante) o con estevia (en polvo o en extracto) pero siempre ecológicos.

4. Salsas

Con las salsas, el «caballo de batalla» será principalmente el azúcar, pero también espesantes, estabilizantes, jarabes de glucosa, etc… Las salsas de tomate, ketchup, mayonesa…para un «apaño» están bien, pero mejor que las elabores tú. Recuerda que cuanto menos procesado y menos ingredientes tenga, mejor 😉

Aunque sea por curiosidad, mira la etiqueta de alguno de estos productos cuando vayas al super y verás que no me equivoco.

5. Cereales en copos, mueslis, granolas

Otro grupo de alimentos que por muy ecológicos que sean, es muy difícil que encontremos una versión «sin azúcar añadido», (sobre todo en los mueslis y granolas), pero «haberlos haylos», así que, una vez más, presta mucha atención a la etiqueta, o apuesta por la versión casera.

6. Embutidos

Es cierto que podemos encontrar embutidos de calidad, sobre todo jamón serrano (si es ibérico mejor que mejor), cecina, y algunos chorizos y salchichones, porque están mínimamente procesados y tienen solo los ingredientes que tienen que tener, por ejemplo un chorizo que lleve carne de cerdo bio, ajo, sal marina y pimentón, será un «buen procesado» (independientemente del tema grasa).

El problema suele venir en las salchichas (tipo Frankfurt), las mortadelas, el jamón cocido o la pechuga de pavo entre otros, porque es habitual que lleven azúcar, o jarabes de glucosa, gluten, lactosa, emulgentes, aromas, etc…

Una vez más, antes de echarlos al carro, habrá que mirar la etiqueta nutricional y elegir solo los que tengan un mínimo de 95% de carne (de lo que sea), y poco más… (sin gluten, lactosa, emulgentes etc…).

7. Salchichas, hamburguesas y embutidos vegetales

Por muy vegetales y ecológicos que sean, no dejan de ser alimentos procesados, así que aquí habrá que seguir aplicando la norma de chequear la etiqueta y ver que la cantidad de ingredientes sea lo más corta posible, que sean ingredientes «de verdad» es decir verduras, legumbres, especias, grasas saludables, frutos secos... y evitar que contengan azúcar, jarabes o siropes, estabilizantes, espesantes, aglutinantes etc…

8. Chocolate, cacao en polvo, cremas de cacao

A estas alturas ya sabrás lo que te voy a decir… ¡cuidado con el azúcar añadido!

Además de esto, la condición para que estos productos sean saludables es que el porcentaje de cacao no sea inferior al 85% y en el caso de las cremas de cacao, que las grasas que contengan (aparte de la propia del cacao o de los frutos secos) sean saludables. Evita las que contengan aceite de palma o manteca de cerdo y da preferencia al aceite de oliva o el aceite de coco.

CONCLUSIÓNES

  • No porque un alimento sea ecológico tiene que ser necesariamente sano
  • Chequea siempre la etiqueta nutricional para cerciorarte de que los ingredientes son realmente saludables
  • Evita los productos que contengan «azúcar añadido», aunque ese azúcar sea integral de caña y bio
  • Intenta que la lista de ingredientes sea lo más pequeña posible y con «alimentos reales»
  • Evita los alimentos refinados, aunque sean ecológicos
  • Elige siempre la versión «casera» frente a la industrial

 

Como siempre, espero que te haya resultado interesante el contenido de este post y sobre todo útil. Si crees que puede ser interesante para alguien más, te invito a que lo compartas. 😉

Y si te apetece comentarme o preguntarme algo sobre el tema, te leo en los comentarios. 🙂

 

 

 

 

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