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MI VIDA LABORAL ES UN LARGO MUESTRARIO DE LOS TRABAJOS MÁS VARIOPINTOS…

Cuando la gente me pregunta a qué me dedico y les contesto que soy coach nutricional y de hábitos saludables, no se imaginan con la de cosas que me he ganado la vida a lo largo de mis 46 años…

Nunca se me han caído los anillos por trabajar en lo que hiciese falta. Pertenecía a un grupo scout desde los 8 años y allí nos inculcaban desde muy pequeños que «quien algo quiere algo le cuesta». Por ejemplo, para financiarnos los campamentos, hacíamos cualquier tipo de «trabajillos», desde los más típicos como hacer de canguro o limpiar piscinas, hasta cosas tan surrealistas y «agradables» como desbrozar un cementerio de un pueblo perdido de los Pirineos, en el que la mayoría de las tumbas eran de tierra… hasta limpiar una discoteca después de una fiesta de fin de año… te puedes imaginar qué agradable tarea…

Mi primer trabajo «oficial» con contrato, a los 18 años, fue encuestadora a puerta fría, haciendo encuestas sobre una marca nueva de tabaco que iba a salir al mercado. Me metía (no sé como) en las casas de la gente y les daba a probar varios cigarrillos que tenían que ir evaluando.

Después vinieron los grandes clásicos: camarera y dependienta en diferentes establecimientos (tienda de ropa, de motos, en las tiendas de duty free de varios aeropuertos), dar clases particulares a niños pequeños y repartidora de publicidad.

También trabajé en la consulta de un dentista, como recepcionista, secretaria y ayudante de gabinete.

Como he dicho al principio, no he tenido problema en trabajar en cosas nada emocionantes o incluso desagradables. Si tenía que trabajar porque necesitaba el dinero, lo hacía, pero eso no quiere decir que me sintiese feliz con ello. De hecho, en un momento dado, llegué a estar bastante frustrada y muy perdida.

Y DE REPENTE TODO CAMBIÓ…

En ese momento en el que parecía que había tocado fondo y que mi vida personal y laboral eran un auténtico desastre, los laboratorios Ynsadiet llamaron a mi puerta y mi vida dio un giro de 180 grados.

Descubrí una profesión con la que no sólo podía tener una buena estabilidad económica, sino que además me gustaba muchísimo. Hablamos del año 2004. Desde ese momento hasta la actualidad, mi vida laboral se ha centrado en la nutrición, pero no ha dejado de evolucionar y de ir perfilándose.

No paraba de pensar en el hecho de que desde que empecé a trabajar en el mundo del coach nutricional, con lo que más disfrutaba era con el trato con la gente, con todas las personas a las que ayudaba, con ver sus progresos, escuchar sus miedos y frustraciones, celebrar sus éxitos… eso sin duda era lo mejor.

Y AQUÍ EMPEZÓ A GESTARSE LA IDEA…

Muchas de mis clientas me decían que debería haber sido psicóloga. Que después del ratito que pasaban conmigo, se iban a casa con las pilas puestas y mucho más positivas. Y aquí es donde empezó a gestarse en mi mente la idea de crear «algo» para ofrecerles mucho más de había hecho hasta entonces.

Hasta ese momento, siempre había trabajado como coach nutricional en farmacias o herboristerías, pero eso limitaba mucho el número de personas a las que podía ayudar. Perdía mucho tiempo a la semana desplazándome en coche, porque trabajaba por toda la provincia de Málaga, por no hablar del gasto en gasoil y del impacto medioambiental…

Muchas veces mis clientas no acudían a las citas porque llovía o hacía mucho calor… o porque no tenían con quién dejar a los niños, o simplemente porque les había surgido un imprevisto, y ya no era posible volver a tener una cita con ellas hasta la semana siguiente.

HABÍA ADEMÁS UN PROBLEMA MORAL QUE RESOLVER

Luego la cosa empezó a ponerse difícil, en el sentido de que al trabajar para un laboratorio en una farmacia, tenía el compromiso y la obligación laboral de vender sus productos.

Antes de la crisis del 2008 vendía suplementos como churros, todo el mundo quería suplementos para todo, pero a partir de ahí la cosa empezó a complicarse… Además había un problema de fondo muy grande, y es que yo odio vender. Se me da fatal hacer de comercial. Si recomiendo a alguien que compre algo, tiene que ser porque estoy 100% convencida de que es algo super bueno o super beneficioso para esa persona, pero NUNCA podría darle prioridad a un suplemento antes que a la alimentación (va en contra de mis principios), y lógicamente, para los laboratorios para los que trabajaba, la «prioridad» era «vender».

Es cierto que los suplementos pueden ayudar en determinadas circunstancias (yo misma tomo varios), pero NO son la base de una buena alimentación ni de una buena salud.

Y LLEGÓ EL PRIMER PASO SIGNIFICATIVO

Conclusión: que terminé haciéndome autónoma. Gané en libertad, podía hacer las cosas a mi manera, ya no tenía la presión de tener que venderle nada a nadie, pero perdí en muchas otras cosas...

Mis clientas estaban repartidas por toda la provincia, y por muy bien que les fuese conmigo, la mayoría no estaban dispuestas a tener que coger el coche todas las semanas, meterse en autovía, buscar aparcamiento…

Así que cuando me ofrecieron en puesto a tiempo parcial en una tienda ecológica, lo cogí sin dudarlo. Además de suponerme un plus económico, siempre me ha gustado todo lo relacionado con la fitoterapia, el cuidado del medio ambiente, el cambio climático, la alimentación ecológica y sostenible... y creo que es algo que debería preocupar a todo el mundo.

Todos deberíamos poner nuestro granito de arena y dejar el mundo un poquito mejor de lo que lo encontramos.

Como decía Badem Powell, fundador de los Scout :

Traten de dejar este mundo en mejores condiciones de como lo encontraron; de esta manera, cuando les llegue la hora de morir, podrán hacerlo felices porque, por lo menos, no perdieron el tiempo e hicieron cuanto les fue posible por hacer el bien.

PERO NO ERA SUFICIENTE, NECESITABA ALGO MÁS…

No se me quitaba de la cabeza la idea de crear algo propio, algo con lo que poder ayudar a la gente a tener un estilo de vida saludable, pero con otro sistema diferente al que llevaba haciendo todos estos años, que ya lo veía pobre, obsoleto e insuficiente.

Y creo que tuve una crisis personal. Necesitaba darle un sentido a mi vida. Necesitaba levantarme por las mañanas con un propósito y una ilusión.

Me sentía inquieta, infeliz. Me estaba ahogando. Tenía un profundo sentimiento de que tenía que renovarme, tenía claro que tenía que hacer algo, tenía que dejar de pensar y pasar a la acción. No sabía exactamente qué quería, pero tenía muy claro lo que NO quería. Pero si sólo me lamentaba y me quejaba, pero no actuaba, la cosa no iba a cambiar.

SI QUERÍA COSAS DIFERENTES, TENÍA QUE HACER COSAS DIFERENTES

Y de nuevo, no sé si por el destino o la casualidad, conocí a Antonio G (@inteligenciaviajera) y su END (Escuela de Nómadas Digitales). Hablaba de un estilo de vida en el que podías vivir de tu pasión, ayudando a otras personas, y todo esto, mientras viajabas por el mundo. Entonces lo vi claro. Podía vivir de mi pasión-profesión desde cualquier sitio, sólo necesitaba un ordenador y una conexión a internet. Y el mundo estaba ahí esperándome…

Ahora tenía un sueño por el que luchar. Me endeudé hasta las orejas y me matriculé en la END.

Poco más de un año después, puedo decir que soy emprendedora y que algún día seré «semi nómada digital». Digo «semi», porque aunque la mayor de mis pasiones es viajar, a la vez también me considero muy hogareña. Disfruto como una enana recorriendo mundo, y me parece un lujo total tener una profesión que te permita trabajar desde cualquier sitio, además de «ser tu propia jefa». Pero también necesito tener un «campamento base» con mis cositas, mi familia, mis amigos, mi ambiente…

AHORA TENGO CLARO CUÁL ES MI SUEÑO Y VOY A POR ÉL

Algún día escribiré mi blog y haré mis consultas de coach nutricional desde Australia, alguna isla de Croacia o desde las Highlands en Escocia (es algo que visualizo todos los días). Por ahora lo hago desde nuestra casita en Málaga, y en cuanto se pueda, desde nuestra autocaravana en cualquier sitio de España o Portugal, porque afortunadamente, el trabajo de mi marido también le permite poder trasladar su «oficina» a cualquier parte.

Y soy muy feliz, porque ahora mi vida sí tiene un propósito y un sentido. Porque puedo ayudar a la gente haciendo lo que más me gusta, y puedo hacerlo desde donde yo quiera.

Tengo mejor relación conmigo misma y con los que me rodean. Soy más tolerante, más paciente, me siento en paz.

Ahora sí me levanto por la mañana con ilusión y con ganas de comerme el mundo. Y aunque tengo días malos, como todo el mundo, mi actitud es positiva.

Si tú también quieres sentirte así, aquí te dejo 2 vías para conseguirlo:

Descarga gratuitamente mi guía:

«Las claves definitivas para llevar un estilo de vida saludable y ser feliz»

O descubre todas las ventajas que tiene formar parte del

Club Be Healthy Be happy 

 

¡Y eso es todo por hoy! Si has llegado hasta aquí, muchísimas gracias, porque es el primer post que escribo en mi vida. Mi intención no era deslumbrarte con mi estilo literario, jejeje, simplemente abrirme un poco a ti para que me conozcas un poquito mejor, y animarte a que:

DETERMINES CUÁL ES TU SUEÑO Y TE LANCES A POR ÉL CON TODA TU ALMA

¡Un abrazote!

Alba

 

¿Qué te ha parecido mi historia? ¿Tú también te has ganado un dinerillo haciendo cosas surrealistas…? ¿Estás feliz con tu vida? ¿Tienes un sueño…? Cuéntamelo en los comentarios. 🙂

y recuerda

be healthy be happy

 

 

 

 

 

 

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