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ORIGEN DEL «THANKSGIVING DAY»

El día de Acción de Gracias es probablemente la celebración más importante, apreciada y esperada para los norteamericanos, incluso más que las fiestas navideñas.

Es un día en que las familias se reúnen (aun teniendo que recorrer larguísimas distancias), para agradecer (normalmente a dios), todas las cosas buenas acontecidas durante el año. Este «acto» es el que inaugura la gran comilona compuesta por una serie de platos tradicionales (muchos y contundentes), que comienza normalmente sobre las 5 de la tarde y dura hasta que «el cuerpo aguante», aunque según tengo entendido, los «cuerpos» suelen acabar espanzurrados en el sofá viendo alguna peli o algún partido de fútbol americano y cogiendo fuerzas para empalmar con el «Black Friday», que oficialmente comienza el día después del «Thanksgiving Day».

Pero, ¿de dónde viene esta tradición…?

Al parecer no se sabe a ciencia cierta, pero la idea más extendida es que tenemos que remontarnos al siglo XVII, en plena colonización del continente americano.

Se dice que un grupo de colonos europeos, a los que años más tarde se los denominaría como «Peregrinos», partieron de Plymouth, Inglaterra, en el «Myflower», el 16 de septiembre de 1620, rumbo a la Colonia de Jamestown, Virginia, en busca de la libertad de culto, o simplemente una nueva vida con mejores oportunidades en el Nuevo Mundo.

Pero una fuerte tormenta los desvió de su ruta y finalmente, en noviembre de 1620, llegaron al norte de Plymouth, Massachusetts. Ese invierno fue durísimo, y la mitad de los colonos fallecieron a causa del hambre y las enfermedades.

En primavera de 1621, un grupo de indios nativos ayudaron a los colonos y les enseñaron a labrar los campos, cultivar sus propios alimentos, evitar las plantas venenosas y pescar y cazar. En agradecimiento con los nativos tras la primera cosecha exitosa, el gobernador de Plymouth, William Bradford, organizó una celebración de tres días donde colonos y nativos americanos compartieron sus alimentos. NIUSDIARIO.

Se cree que, en esa primera celebración, indios y colonos compartieron pavos y gansos (que en esa época eran salvajes en su mayoría), maíz, langostas, almejas, calabacitas y frutas secas.

El año siguiente, debido a una cosecha escasa y algunos problemas con los nativos, no se celebró el Thanksgiving. Sin embargo, en 1623, el gobernador Bradford, para celebrar el fina de un largo periodo de sequía, proclamó el 30 de julio como el «Día de Acción de Gracias» para celebrar el final del largo y penoso periodo de sequía.

A partir de esa fecha las celebraciones de acción de gracias fueron intermitentes y no se celebraban en todas partes, sino sólo en algunas regiones.

En 1789, poco después de que las 13 colonias se uniesen, el congreso aprobó la propuesta de Geoge Washington de tener  un día de celebración nacional para «dar gracias a Dios por su protección, por la victoria en la lucha, por la libertad y por la paz y prosperidad en el nuevo país», teniendo lugar el 26 noviembre de ese año la celebración del primer Día Nacional de Acción de Gracias.

Aun así, en los siguientes años, no hubo una celebración anual oficial en todo el país.

En 1846, la Sra. Sarah Hale, editora de una revista de mujeres, lanzó una campaña para hacer del Día de Acción de Gracias una fiesta nacional, lo cual consiguió 9 años después, justo antes de que empezase la Guerra Civil.

El día 3 de octubre de 1863, el presidente Abraham Lincoln, fijó la festividad nacional del Día de Acción de Gracias el último jueves de noviembre, hasta que Roosevelt la cambió en 1941 para el cuarto jueves del mismo mes.

Desde entonces y hasta ahora, el «Thanksgiving Day» es, para los norteamericanos, una de las fiestas y celebraciones más importantes del año, si no la más.

MENÚ TÍPICO DEL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Aunque cada familia pueda darle su toque personal, hay platos que no pueden faltar en una auténtica cena de acción de gracias que se precie.

Por supuesto, el rey de la noche es el pavo asado, pero hay otras recetas igualmente importantes como el stuffing o relleno, que a pesar de su nombre, no siempre va dentro del pavo, sino que muchas veces se sirve como guarnición y suele consistir en una mezcla de pan, hierbas, y a veces carne picada o tocino.

Tampoco puede faltar el gravy, la salsa elaborada con los jugos del pavo y la salsa de arándanos rojos, ambos para acompañar otro de los imprescindibles, el puré de patata.

El menú cuenta también con una serie de guarniciones típicas, como las casserole de judías verdes y las coles de bruselas.

El boniato tampoco puede faltar, ya sea asado, en puré o en pastel para el postre.

El pan ese día también tiene que ser especial. Suelen comerse panecillos tiernos o el cornbread o pan de maíz, ambos en formato individual.

Y para terminar el festín como manda la tradición, el postre deberá ser algún pie (tarta), en concreto de nueces pecanas o de calabaza, otro de los alimentos que más protagonismo tienen en los menús de esta gran noche.

Ninguna de las recetas típicas de este gran festín son precisamente «ligeritas», pero la verdad que «una vez al año no hace daño» jejeje, así que aquí te dejo dos enlaces por si te animas a celebrar tu propio «Día de acción de gracias».

Si lo haces, recuerda el origen y la esencia de esta tradición. Agradecer todas las cosas buenas, grandes y pequeñas, cotidianas o extraordinarias, que tenemos en nuestras vidas.

Uno es más tradicional, del blog DIRECTO AL PALADAR, y otro en versión vegana, del blog PILONCILLO&VAINILLA. ¡Espero que te gusten!

VER MENÚ TRADICIONAL DE ACCIÓN DE GRACIAS

VER MENÚ VEGANO DE ACCIÓN DE GRACIAS

¡Y nada más!

¡Feliz semana!

¡Un abrazo fuerte!

Alba.

 

 

 

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